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martes, 17 de marzo de 2015

Con un 48% no borras lo INBORRABLE

El actual alcalde de Lima, señor Luis Castañeda Lossio , quien ganara las elecciones con un respaldo del 48% de los pobladores, nos ofrece la mayor expresión de su prepotencia y de su  inmadurez política cuando ordena el borrado de los murales que estaban en el centro histórico. Ante estos hechos hemos podido leer o mirar por las redes sociales la inmediata protestas de algunos activistas y artistas que nos recuerdan que podemos y tenemos derecho a expresarnos.  Como también se ha buscado rápidamente las declaraciones de un extraordinario artista buscando la justificaión de esta “borradera” o defensa del patrimonio cultural. Entonces me he preguntado ¿por qué?  Y con esa distancia cercana que me brinda el ser ciclista de la ciudad que va  un ritmo más calmo, descubro que es una estupenda estrategia esta de hacer hablar a otros  para dar sentido de “discusión” a algo que simplemente es una niñería. Porque entrar al debate de ¿qué es cultura? O ¿esos murales borrados son arte? Nos lleva a ese evidente a un terreno fangoso, un callejón sin salida y de polaridad que más que un pensarnos como ciudad  nos lleva a eliminar o “borrar” al contrario o al próximo.  Aunque  también es bueno recordar que no es la primera vez que desde al municipio se atenta contra los murales tal es el caso de las pintas urbanas del  Averno que avivaron bellamente la resistente calle Quilca, murales que como ciclista muchas veces me invitaron a parar y seguir, y esa borra ocurrió en la gestión de la Señora Villarán.
Esta querida  Lima nos exprime la paciencia por eso me indigna que alguien la violente más, y más si el que violenta es el mismísimo alcalde provincial que tendría la oportunidad de transformar y dar una oportunidad al buen vivir. Pero no todos ni todas pensamos lo mismo, sabemos que el eslogan de campaña en boca de la gente fue “roba y hace obras”. También me indigna la no conclusión  de la obra en la avenida Venezuela o el que hace dos años se cayera el puente que une Mirones y San Martín de Porres y esa espera sea un maltrato cotidiano.
La Cultura como experiencia de construcción sigue siendo un reto de todas y todos, por eso ahora tomo el nombre de la artista muralista Mónica Mirós, quien como mujer reivindicó la calle y fue con otras y otras que llenaron de color los patios, los edificios y sin saber del todo, como ocurre en el arte sincero llenaron de color  nuestros corazones, esos murales nadie podrá borrarlos como Quilca o el Averno, ellos siempre susurrarán desafiantes en las calles ya son parte de nuestra historia.
Lo que no es, no es
pero lo que fue siempre será.
Reivindico el derecho de mi ser minoría, de ser gris como mi Lima y una gris no es para nada poca.
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Una obra de inmigrantes es un gran ciudad no pudo zafarse de las pintas y murales, el sábado como solidaridad ante lo borrado y ante la agresión a las y los artistas, volvimos a abrir las cajas de Maremar (obra de teatro), las pintas son obra del joven artista Rodrigo Tarazona que el marzo del 2010 nos dejara su huella.




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