Navegamos para cruzar fronteras

lunes, 16 de julio de 2012

¡¡Reciprocidad, acompañamiento y cuidar la creación!!



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El presente tiene mucho movimiento interno, de territorios en explosión, de vértigo por la creatividad, de raíces con alas, de temblores y revelaciones.

Gracias a la amable tierra he podido en escasos meses recorrer sitios soñados en mis otras edades, lugares pintados sólo en el recuadro de un pequeño cuaderno de niña en mi sin lugar de aquella casa de infancia en el puerto del Callao. Me voy dejando redescubrir por nuestra América Latina, así como en su tiempo el viejo continente me permitió saberme universal.  Ahora que parece que todas mis patrias se juntan, debo entrar a demarcar con los regalos encontrados, las alertas para continuar.

 Afirmar que es también tiempo de elección y de cuidar “la travesía” es una manera de acercarme a mi propia fragilidad y a la fragilidad del mundo. Desde esta cercana distancia que tiene nuestro amor hermandad son parte de este torpe cuerpo que amo y que pertenece a esa trascendencia que nombramos como arte.

 El transitar en la vida me  permite reconocer con mayor claridad que  hay cosas mejores pero muchos mejores que otras. Entonces como decía mi suegro -“No todo el campo es orégano”-.  Nos toca elegir y arriesgar eligiendo.

Encuentro maduración en Mashara porque junto a los  grandes ejes que nos orientaron desde 1998 como son el Arte, la Interculturalidad y la Espiritualidad con Cuerpo, nacen hoy criterios de discernimiento más definidos como son la reciprocidad, acompañamiento y el cuidar desde los mundos indígenas esta vocación.

La gente del Tungurahua, los jóvenes jaenos,  las mujeres del desierto piurano, los artesanos de Pampa, las tejedoras de shipibas, los poetas y escritores de mi cálida Colombia, como los compañeros ambientalistas y wayuu en el Perijá, el pesebrero de Canchancha, las religiosas que llevan en sus faldas la reconciliación y las madres de  Ayacucho son mis alertas cotidianas. En todos ellos y ellas están todos los que vi antes y veré después, en todos ellos están ustedes también como testigos.

A veces desearía estar en varios lugares, pero eso pasa y encuentra su cauce.

Desde esta situación les comparto aquello que tal vez conozcan desde el face,

La experiencia AJUTAP para creadores teatrales itinerantes nació como llamado a entrenar juntos y compartir procesos recentrando nuestro SER. Hemos realizado esta experiencia con titiriteros, bailarines, actores e investigadores en  Maracaibo y continuaremos el proceso este octubre y noviembre. Mucha responsabilidad pero también es una experiencia que no podría llevar adelante sin los equipos interdisciplinarios con los que soplamos juntos. No somos muchos, tampoco deseamos ser tantos estamos en una vieja manera de caminar en utopía. Ustedes bien conocen este modo en Vuelos.

 ¡¡Reciprocidad, acompañamiento y cuidar la creación!!  Es hoy nuestra danza, con esto también se da el nuevo impulso a ASÜKÜLAA, experiencias interdisciplinarias del Cuerpo que este mes retomamos.

Cuanto más salimos más hacia dentro podemos caminar, entonces entretejiendo ese aparentemente fuera nos vamos con el elenco de “En las hojas…” en peregrinaje a fin de mes, un recorrido por esas patrias de Paras, Totos, Vilcanchos y Pampa, lugares puna, donde parece que retrocedemos en el tiempo y es tan descarada la injusticia como el amor infinito en el color de las flores de quinua.

¿Qué busco?

¿Cómo uno esto con los viajes y las nuevas obras?

¿Cómo se hacen cuerpo y organizan la mirada de Mashara?

Sigo buscando, esta es mi respuesta. Ahora es cuando el diálogo con la gente se hace necesario, mis testigos se suman, por eso les cuento a ustedes que quiero y me quieren. Suena lindo ¿no? Y lo es pero también es delicado, bendición-maldición es la misma puerta ya lo saben, pero lo sé como si fuera la primera vez que descubro esta verdad.
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de una carta a mis compañer@s de Vuelos. julio 2012.